- Mordedura de roedores infectados.
La detección y atención temprana son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Prevención
- Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones (orina, saliva, heces).
- Si se encuentra un roedor vivo en el domicilio o peridomicilio: usar trampas para capturarlo (no intentar tocarlo o golpearlo).
- Si se encuentra un roedor muerto, rociarlo con una solución de hipoclorito de sodio (lavandina) junto con todos los objetos o superficies que hayan podido estar en contacto con él. Dejar actuar durante al menos 30 minutos. Luego, recogerlo utilizando guantes y desecharlo de forma segura: enterrarlo a más de 30 cm de profundidad o incinerarlo.
- Control del ingreso y anidación de roedores en las viviendas.
- Impedir el ingreso de roedores a las viviendas y evitar que hagan nidos.
- Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías
- Ubicar huertas, pilas de leña u otros materiales a 30 cm del suelo y a más de 30 metros de la vivienda.
- Cortar el pasto y eliminar malezas en un radio mínimo de 30 metros alrededor del domicilio.
- Limpieza y desinfección de los espacios:
- Realizar la limpieza de pisos, paredes, puertas, muebles y alacenas utilizando una parte de hipoclorito de sodio (lavandina) por nueve partes de agua. Dejar actuar al menos 30 minutos y luego enjuagar.
- Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo.
- Tener especial cuidado en la puesta en marcha de ventiladores y de aparatos de aire acondicionado cuyos filtros o conductos puedan haber tenido contacto con polvo contaminado, roedores o excretas de estos. Llegado el caso, realizar la limpieza adecuada previamente.
- Cubrirse con un barbijo N95.
- Ventilación de espacios cerrados: